Saltar al contenido

Miedos durante la alimentación complementaria en bebés

La alimentación complementaria es el proceso mediante el cual los bebés comienzan a introducir en su dieta alimentos diferentes a la leche materna o a la fórmula infantil. Es uno de los primeros retos a los que se enfrentan los padres y madres, ya que en muchas ocasiones les produce preocupación e incertidumbre. ¿Qué alimentos ofrecer? ¿Cuándo y cómo hacerlo? ¿Qué cantidad y frecuencia? ¿Qué riesgos hay que evitar? En este post te vamos a dar algunas pautas y consejos para que la alimentación complementaria sea una etapa segura, saludable y divertida para ti y para tu bebé.

Las principales recomendaciones de las organizaciones sanitarias

La Organización Mundial de la Salud (OMS), la Agencia Española de Pediatría (AEP) y la Asociación de Pediatras Estadounidenses (AAP) coinciden en recomendar la alimentación complementaria como una parte importante de la nutrición infantil. Estas son algunas de sus recomendaciones123:

  • Iniciar la alimentación complementaria a partir de los 6 meses de edad, cuando el bebé ya ha alcanzado un desarrollo suficiente para poder comer otros alimentos además de la leche.
  • Mantener la lactancia materna o la fórmula infantil hasta los 2 años de edad o más, junto con la alimentación complementaria, para asegurar un aporte adecuado de nutrientes, inmunidad y afecto.
  • Ofrecer al bebé una variedad de alimentos saludables, de todos los grupos: cereales, frutas, verduras, legumbres, carne, pescado, huevos, lácteos, etc. Evitar los alimentos procesados, azucarados, salados o grasos.
  • Respetar el ritmo, el apetito y las preferencias del bebé, sin forzarle ni obligarle a comer. Dejar que el bebé explore, toque, pruebe y juegue con los alimentos, para que aprenda a disfrutar de la comida y a regular su ingesta.
  • Adaptar la forma, la textura y la consistencia de los alimentos a la edad y al desarrollo del bebé, para facilitar su masticación y deglución. Empezar con alimentos blandos, triturados o troceados, e ir aumentando la consistencia y el tamaño según el bebé vaya adquiriendo habilidades.
  • Ofrecer al bebé agua potable para hidratarse, especialmente en climas calurosos o cuando el bebé tenga fiebre, diarrea o vómitos. Evitar el zumo de frutas, las infusiones, los refrescos o las bebidas azucaradas, ya que pueden interferir con la absorción de hierro, aportar calorías vacías o dañar los dientes.
  • Prevenir el riesgo de atragantamiento, alergias o intoxicaciones, siguiendo algunas medidas de seguridad, como: supervisar siempre al bebé mientras come, evitar los alimentos duros, pequeños o redondos que puedan obstruir las vías respiratorias, introducir los alimentos potencialmente alergénicos de uno en uno y observar la reacción del bebé, lavar bien los alimentos y los utensilios, cocinar adecuadamente los alimentos de origen animal, conservar los alimentos en condiciones higiénicas y respetar las fechas de caducidad.

Los miedos más frecuentes de los padres y madres primerizos

Es normal que los padres y madres primerizos tengan miedos o dudas sobre la alimentación complementaria de sus bebés. Aquí te vamos a responder a algunas de las preguntas más habituales que nos hacen:

  • ¿Qué pasa si mi bebé no quiere comer? No te preocupes, es normal que al principio el bebé rechace algunos alimentos, ya que tiene que acostumbrarse a nuevos sabores, texturas y formas de comer. Lo importante es que le ofrezcas los alimentos con paciencia, sin presionarle ni castigarle, y que le vuelvas a ofrecer el mismo alimento en otra ocasión, hasta que lo acepte. Recuerda que el bebé necesita probar un alimento entre 8 y 10 veces para familiarizarse con él.
  • ¿Cómo sé si mi bebé come suficiente? Confía en el instinto y la capacidad de tu bebé para regular su apetito. El bebé sabe cuánto necesita comer, y te lo hará saber con señales de hambre o de saciedad. No te fijes en la cantidad de comida que le ofreces, sino en la calidad y la variedad. Si el bebé crece y se desarrolla bien, y está contento y activo, es que come suficiente.
  • ¿Qué hago si mi bebé se atraganta? El atragantamiento es una situación que puede ocurrir cuando el bebé come, y que puede ser muy angustiante para los padres y madres. Para prevenirlo, es importante que sigas las recomendaciones de seguridad que te hemos dado antes, y que aprendas a reconocer y a actuar ante un atragantamiento. Si el bebé se atraganta, debes mantener la calma, comprobar si puede respirar, toser o llorar, y si no es así, aplicar las maniobras de desobstrucción de las vías aéreas, que consisten en dar golpes en la espalda y compresiones en el pecho, alternativamente, hasta que el bebé expulse el objeto que le obstruye. Si el bebé no reacciona, debes llamar al 112 y seguir las instrucciones que te den.
  • ¿Cómo puedo evitar las alergias alimentarias? Las alergias alimentarias son reacciones adversas del sistema inmunitario a ciertos alimentos, que pueden manifestarse con síntomas como urticaria, hinchazón, picor, dificultad respiratoria, vómitos, diarrea o shock anafiláctico. No se pueden prevenir totalmente, pero se pueden reducir las posibilidades de que aparezcan, siguiendo algunas pautas, como: mantener la lactancia materna el mayor tiempo posible, introducir los alimentos potencialmente alergénicos (como el huevo, el pescado, los frutos secos, el gluten, la leche de vaca o la soja) a partir de los 6 meses, de uno en uno y en pequeñas cantidades, y observar la reacción del bebé durante varios días, y evitar los alimentos a los que el bebé haya mostrado alergia o intolerancia, o a los que tenga antecedentes familiares de alergia.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *