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Cómo preparar biberones de forma segura y práctica

Si has decidido alimentar a tu bebé con leche de fórmula, es importante que sepas cómo preparar los biberones de forma correcta, para evitar posibles riesgos de contaminación o de sobrealimentación. Además, también te conviene conocer algunos trucos para hacerlo de forma rápida y sencilla, para que puedas disfrutar de la experiencia de dar el biberón a tu hijo o hija sin estrés ni complicaciones.

En este post te voy a explicar los pasos que debes seguir para preparar los biberones, así como las recomendaciones de las principales organizaciones de salud y pediatría, como la Organización Mundial de la Salud (OMS), la Agencia Española de Pediatría (AEP) y la Asociación de Pediatras Estadounidenses (AAP). También te daré algunos consejos para conservar, calentar y limpiar los biberones, y para adaptar la cantidad y la frecuencia de las tomas a las necesidades de tu bebé.

Pasos para preparar los biberones

Lo primero que debes hacer antes de preparar el biberón es lavarte las manos con agua y jabón, y limpiar la superficie donde vas a trabajar. También debes asegurarte de que los biberones, las tetinas y los demás utensilios que vayas a usar estén limpios y esterilizados. Puedes hacerlo en el lavavajillas, si tiene un ciclo de agua caliente y de secado en caliente, o en una olla con agua hirviendo durante unos 5 minutos. Después, déjalos secar al aire sobre un paño limpio o una rejilla, y guárdalos en un lugar seco y protegido del polvo.

A continuación, debes elegir el tipo de leche de fórmula que vas a usar. Existen dos tipos principales: las leches de inicio, que se pueden usar desde el nacimiento hasta los 6 meses, y las leches de continuación, que se pueden usar a partir de los 6 meses. Ambos tipos se pueden encontrar en forma líquida o en polvo. La forma líquida es más cómoda y segura, ya que solo tienes que verter la cantidad que necesites en el biberón y calentarla ligeramente. La forma en polvo es más económica y ecológica, pero requiere una preparación más cuidadosa, para evitar la presencia de bacterias o la disolución incorrecta del polvo.

Si usas leche de fórmula en polvo, debes seguir estos pasos:

  • Elige el agua que vas a usar para diluir el polvo. Puede ser agua del grifo, si tiene un buen control sanitario, o agua embotellada, si es apta para alimentación infantil. En ambos casos, es recomendable hervir el agua durante un minuto, y dejarla enfriar hasta que esté tibia, antes de usarla. No la hiervas más de 5 minutos, porque puede aumentar el contenido de nitratos y ser perjudicial para el bebé.
  • Vierte el agua en el biberón, teniendo en cuenta la cantidad que toma tu bebé. Puedes guiarte por las marcas del biberón o por una jarra medidora. Como norma general, se usa un cacito de polvo por cada 30 ml de agua, pero debes seguir las indicaciones del fabricante de la leche de fórmula que hayas elegido.
  • Añade el polvo al agua, usando el cacito que viene en el envase. No lo aprietes ni lo alises con un cuchillo, simplemente déjalo un poco suelto y raso. Tampoco añadas más polvo del indicado, porque puede provocar estreñimiento o deshidratación en el bebé. Si te sobra polvo, devuélvelo al envase y ciérralo bien.
  • Cierra el biberón con la tetina y la tapa, y agítalo bien para que el polvo se disuelva y no queden grumos. Comprueba que la tetina no esté obstruida, y que el flujo de la leche sea adecuado para la edad y el ritmo de succión de tu bebé. Si es necesario, puedes cambiar el tamaño del orificio de la tetina, o usar una tetina de flujo variable.

Ya tienes el biberón listo para dárselo a tu bebé. Recuerda que debes prepararlo justo antes de la toma, y que no debes guardar los biberones preparados en termos o en calentadores, porque pueden favorecer el crecimiento de bacterias. Si necesitas preparar los biberones con antelación, puedes conservarlos en la nevera durante 24 horas como máximo, y calentarlos antes de usarlos.

Recomendaciones de las organizaciones de salud y pediatría

Las principales organizaciones de salud y pediatría coinciden en la importancia de seguir unas pautas de higiene y seguridad a la hora de preparar los biberones, para evitar posibles enfermedades en los bebés causadas por bacterias como la salmonella o el cronobacter. Estas son algunas de sus recomendaciones:

La OMS aconseja usar agua potable limpia, hervirla durante un minuto, y dejarla enfriar hasta que alcance una temperatura de al menos 70 ºC, antes de añadir el polvo. También recomienda usar solo el cacito que viene en el envase, y no añadir más polvo ni más agua de lo indicado. Además, sugiere dar el biberón al bebé en el plazo de una hora después de prepararlo, y desechar los restos que no se hayan consumido1.

La AEP recomienda usar agua del grifo o embotellada, con bajo contenido en sales minerales, y hervirla durante un minuto durante los primeros meses de vida. También aconseja preparar los biberones en cada toma, y conservarlos en la nevera si se hacen con antelación. Asimismo, indica que se debe desechar la leche sobrante de cada toma, y que los biberones no se deben guardar en termos o en calentadores2.

La AAP sugiere usar agua potable segura, y hervirla durante un minuto si se tiene dudas sobre su calidad. También señala que se debe seguir las instrucciones del fabricante de la leche de fórmula, y que se debe comprobar la fecha de caducidad del envase. Además, advierte que se debe calentar el biberón de forma uniforme, y que se debe evitar el uso del microondas, porque puede crear puntos calientes que quemen la boca del bebé3.

Consejos para conservar, calentar y limpiar los biberones

Además de preparar los biberones correctamente, también es importante que sepas cómo conservarlos, calentarlos y limpiarlos, para que tu bebé pueda disfrutar de una alimentación segura y saludable. Aquí tienes algunos consejos que te pueden ser útiles:

Para conservar los biberones, lo mejor es guardarlos en la nevera, en la parte más fría, y no en la puerta. También puedes usar bolsas térmicas con acumuladores de frío, si vas a salir de casa. En cualquier caso, no debes conservar los biberones más de 24 horas, y debes desechar los que no se hayan usado en ese plazo.

Para calentar los biberones, puedes usar un calientabiberones eléctrico o de baño maría, siguiendo las instrucciones del fabricante. También puedes poner el biberón bajo el chorro de agua caliente del grifo, o sumergirlo en un recipiente con agua caliente. En todos los casos, debes agitar el biberón antes de dárselo al bebé, y comprobar la temperatura en el dorso de tu mano o en la parte anterior de tu muñeca. No debes usar el microondas, porque puede calentar el biberón de forma irregular y quemar al bebé.

Para limpiar los biberones, puedes usar el lavavajillas, si tiene un ciclo de agua caliente y de secado en caliente, o lavarlos a mano con agua caliente y jabón, usando un cepillo especial para biberones y tetinas. Después, debes aclararlos bien, y dejarlos secar al aire sobre un paño limpio o una rejilla. También debes esterilizar los biberones , las tetinas y los demás utensilios que vayas a usar, al menos una vez al día, durante los primeros meses de vida del bebé. Puedes hacerlo en el lavavajillas, si tiene un ciclo de esterilización, o en una olla con agua hirviendo durante unos 5 minutos.

Conclusión y llamado a la acción

Como has visto, preparar los biberones de forma segura y práctica no es difícil, si sigues unas pautas básicas de higiene y de medida. Así, podrás ofrecer a tu bebé una alimentación adecuada a sus necesidades, y disfrutar de la experiencia de darle el biberón con tranquilidad y confianza.

Espero que este post te haya sido útil, y que hayas aprendido algo nuevo sobre la preparación de los biberones. Si te ha gustado, te invito a que lo compartas con otros padres primerizos que puedan estar interesados en el tema. Y si tienes alguna duda, sugerencia o comentario, no dudes en dejarlo abajo. Estaré encantado de leerte y de responderte. ¡Hasta la próxima!

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