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Cómo coger a un bebé o recién nacido

Uno de los momentos más emocionantes y a la vez más temidos por los padres primerizos es el de coger a su bebé o recién nacido en brazos. ¿Cómo hacerlo de forma correcta? ¿Qué precauciones hay que tener? ¿Qué beneficios tiene para el bebé y para los padres? En este artículo, vamos a intentar responder a estas y otras preguntas, basándonos en las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), la Agencia Española de Pediatría y la Asociación de Pediatras Estadounidenses. También vamos a resolver algunas de las dudas más frecuentes que pueden surgir al respecto. ¡Sigue leyendo y descubre cómo coger a tu bebé o recién nacido con seguridad y confianza!

Cómo saber si el bebé está listo para ser cogido

Antes de coger a tu bebé o recién nacido, es importante que observes su estado y sus señales. No todos los bebés tienen las mismas necesidades ni los mismos ritmos, y algunos pueden preferir estar más tiempo en la cuna, en el cochecito o en el portabebés, mientras que otros pueden demandar más contacto físico y atención. Algunas señales que indican que el bebé está listo para ser cogido son:

  • Está despierto y alerta, mirando a su alrededor con curiosidad.
  • Está tranquilo y relajado, sin llorar ni mostrar signos de malestar.
  • Está receptivo y sonriente, respondiendo a los estímulos visuales y auditivos.
  • Está buscando el contacto, extendiendo los brazos o las manos hacia ti o hacia otra persona.

Si el bebé muestra alguna de estas señales, es probable que quiera ser cogido y que disfrute de ese momento. Sin embargo, si el bebé está dormido, cansado, hambriento, molesto o irritable, es mejor que respetes su espacio y su tiempo, y que esperes a que se encuentre mejor para cogerlo. De esta forma, evitarás que se sienta incómodo o asustado, y que asocie el ser cogido con una experiencia negativa.

Cómo sujetar la cabeza y el cuerpo del bebé

Una de las principales preocupaciones de los padres primerizos es cómo sujetar la cabeza y el cuerpo del bebé o recién nacido, ya que son muy frágiles y delicados. La cabeza del bebé es la parte más pesada y grande de su cuerpo, y su cuello aún no tiene la fuerza suficiente para sostenerla. Por eso, es fundamental que siempre apoyes la cabeza del bebé con una de tus manos, y que la mantengas alineada con su columna vertebral. El cuerpo del bebé también necesita ser sujetado con firmeza y suavidad, sin apretar ni dejar caer. Para ello, puedes usar tu otro brazo o tu pecho, y asegurarte de que el bebé está bien apoyado y no se resbala.

Existen diferentes formas de coger a un bebé o recién nacido, según la comodidad y la preferencia de cada uno. Algunas de las más habituales son:

  • La posición de cuna: consiste en colocar al bebé de lado, con su cabeza apoyada en el hueco de tu codo, y su cuerpo recostado sobre tu antebrazo y tu mano. Con tu otro brazo, puedes rodear al bebé por la espalda y las piernas, o acariciarle la cara y el pelo. Esta posición es muy cómoda y acogedora para el bebé, y facilita el contacto visual y el habla con el padre o la madre.
  • La posición de barriga: consiste en colocar al bebé boca abajo, con su cabeza apoyada en tu hombro, y su cuerpo pegado a tu pecho. Con una mano, sujetas la cabeza y el cuello del bebé, y con la otra, le rodeas la espalda y el trasero. Esta posición es muy útil para calmar al bebé cuando está llorando, tiene gases o reflujo, ya que le ayuda a expulsar el aire y a relajar el estómago. También favorece el desarrollo muscular del bebé, ya que le obliga a levantar la cabeza y a fortalecer el cuello.
  • La posición de cara: consiste en colocar al bebé de frente, con su cabeza apoyada en tu pecho, y su cuerpo sostenido por tus brazos. Con una mano, sujetas la cabeza y el cuello del bebé, y con la otra, le rodeas el pecho y el abdomen. Esta posición es muy estimulante para el bebé, ya que le permite ver lo que ocurre a su alrededor y explorar el mundo. También favorece el vínculo afectivo con el padre o la madre, ya que le permite sentir su calor y su olor.

Cómo cambiar al bebé de posición o de brazos

A veces, puede ser necesario cambiar al bebé de posición o de brazos, ya sea por comodidad, por necesidad o por deseo. Por ejemplo, puede que quieras cambiar al bebé de la posición de cuna a la de barriga, o que quieras pasar al bebé a otra persona que también quiere cogerlo. En estos casos, es importante que lo hagas con cuidado y con seguridad, siguiendo estos pasos:

  • Avisa al bebé de lo que vas a hacer, hablándole con voz suave y cariñosa, y mirándole a los ojos. De esta forma, le preparas para el cambio y le transmites confianza y tranquilidad.
  • Sujeta al bebé con firmeza y suavidad, apoyando su cabeza y su cuerpo con tus manos y tus brazos. No sueltes al bebé hasta que esté bien cogido por la otra persona o por ti mismo en la nueva posición.
  • Cambia al bebé de forma lenta y fluida, sin hacer movimientos bruscos o repentinos. Evita sacudir o balancear al bebé, ya que puede provocarle mareos o lesiones. También evita girar o inclinar al bebé, ya que puede dificultar su respiración o su digestión.
  • Comprueba que el bebé está cómodo y seguro en la nueva posición o en los nuevos brazos. Ajusta su postura si es necesario, y asegúrate de que su cabeza y su cuerpo están bien sujetos y alineados. Habla con el bebé y sonríele, para que se sienta bienvenido y querido.

Cómo evitar movimientos bruscos o riesgos de caída

Otro aspecto que preocupa a los padres primerizos es cómo evitar movimientos bruscos o riesgos de caída al coger a un bebé o recién nacido. Estos pueden ser muy peligrosos para el bebé, ya que pueden causarle daños en el cerebro, en la columna o en otras partes del cuerpo. Algunas de las situaciones que pueden provocar movimientos bruscos o riesgos de caída son:

  • Jugar con el bebé de forma inadecuada, como lanzarlo al aire, hacerlo volar o zarandearlo. Estos juegos pueden parecer divertidos, pero son muy arriesgados para el bebé, ya que pueden provocarle el síndrome del bebé sacudido, una lesión cerebral grave que puede causar convulsiones, parálisis, ceguera o incluso la muerte.
  • Distraerse o perder el equilibrio al coger al bebé, como mirar el móvil, tropezar o resbalar. Estas distracciones o accidentes pueden hacer que sueltes al bebé o que lo golpees contra algún objeto. Por eso, es importante que siempre estés atento y concentrado al coger al bebé, y que evites cualquier obstáculo o superficie resbaladiza.
  • Dejar al bebé solo o sin vigilancia en algún lugar alto, como la cama, el sofá o la mesa. Estos lugares pueden parecer seguros, pero el bebé puede moverse, rodar o caerse al suelo. Por eso, es importante que nunca dejes al bebé solo o sin vigilancia en ningún lugar alto, y que siempre lo pongas en un sitio seguro, como la cuna, el cochecito o el portabebés.

Para evitar movimientos bruscos o riesgos de caída, es importante que sigas estas recomendaciones:

  • Juega con el bebé de forma adecuada, eligiendo juegos que sean apropiados para su edad y su desarrollo, y que le estimulen y le diviertan sin ponerlo en peligro. Algunos ejemplos de juegos seguros y divertidos son: cantarle canciones, hacerle cosquillas, leerle cuentos, mostrarle juguetes, hacerle caras o sonidos, etc.
  • Mantén el contacto visual y el habla con el bebé, para que se sienta acompañado y protegido, y para que reconozca tu voz y tu rostro. También puedes aprovechar para expresarle tu amor y tu alegría, y para reforzar su autoestima y su confianza.
  • Usa accesorios que te faciliten el agarre y la sujeción del bebé, como almohadas, mantas, fulares o mochilas portabebés. Estos accesorios pueden ayudarte a coger al bebé con más comodidad y seguridad, y a liberar tus manos para hacer otras cosas. Eso sí, asegúrate de que los accesorios que uses sean de buena calidad, de que estén bien ajustados y de que no dificulten la respiración o la circulación del bebé.

Cómo favorecer el contacto visual y el habla con el bebé

Coger a tu bebé o recién nacido en brazos no solo es una forma de cuidarlo y protegerlo, sino también de comunicarte con él y de crear un vínculo afectivo fuerte y duradero. El contacto visual y el habla son dos elementos clave para establecer una conexión emocional con el bebé, y para favorecer su desarrollo cognitivo, social y lingüístico. Algunas de las formas de favorecer el contacto visual y el habla con el bebé son:

  • Coloca al bebé a una distancia de unos 20 o 30 centímetros de tu cara, que es la distancia a la que el bebé puede enfocar mejor su vista. De esta forma, el bebé podrá verte con claridad y fijarse en tus rasgos y expresiones.
  • Mira al bebé a los ojos, y sonríele con frecuencia. De esta forma, el bebé se sentirá reconocido y valorado, y aprenderá a interpretar las emociones y los sentimientos. También puedes guiñarle el ojo, parpadear o cerrar los ojos, para que el bebé imite tus gestos y juegue contigo.
  • Háblale al bebé con voz suave y cariñosa, y dile cosas que le interesen o le gusten, como su nombre, lo que estás haciendo, lo que ves, lo que sientes, etc. De esta forma, el bebé se familiarizará con tu voz y con el lenguaje, y ampliará su vocabulario y su comprensión. También puedes cantarle canciones, recitarle poemas o leerle cuentos, para que el bebé disfrute de la música y la literatura.
  • Respeta los turnos de conversación, y espera a que el bebé te responda con sonidos, balbuceos, gestos o miradas. De esta forma, el bebé aprenderá las normas y las funciones de la comunicación, y se sentirá escuchado y respetado. También puedes hacerle preguntas, y animarle a que te conteste o a que te haga preguntas a ti.

Cómo adaptar el modo de coger al bebé según su edad y desarrollo

A medida que el bebé crece y se desarrolla, sus necesidades y preferencias cambian, y también el modo de cogerlo. No es lo mismo coger a un bebé de un mes, que a uno de seis meses, o a uno de un año. Por eso, es importante que adaptes el modo de coger al bebé según su edad y su desarrollo, y que respetes su ritmo y su personalidad. Algunas de las formas de adaptar el modo de coger al bebé son:

  • Ten en cuenta el peso y el tamaño del bebé, y elige la posición y el accesorio que te resulten más cómodos y seguros. A medida que el bebé crece, puede resultarte más difícil o cansado cogerlo en brazos, y puede que necesites usar un portabebés o un cochecito para transportarlo. También puede que el bebé prefiera ir más erguido o más tumbado, según su postura y su movilidad.
  • Ten en cuenta el nivel de actividad y de curiosidad del bebé, y elige la posición y el accesorio que le permitan ver y explorar el mundo. A medida que el bebé se hace más activo y curioso, puede que quiera estar más tiempo despierto y atento a lo que ocurre a su alrededor, y puede que necesites usar un portabebés o un cochecito que le ofrezcan una buena visión y una buena ventilación. También puede que el bebé prefiera ir más cerca o más lejos de ti, según su grado de independencia y de seguridad.
  • Ten en cuenta el estado de ánimo y de salud del bebé, y elige la posición y el accesorio que le hagan sentir mejor y más cómodo. A medida que el bebé pasa por diferentes etapas y situaciones, puede que tenga más o menos ganas de ser cogido, y puede que necesites usar un portabebés o un cochecito que le den más o menos contacto y más o menos espacio. También puede que el bebé prefiera ir más arropado o más fresco, según su temperatura y su sensibilidad.

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