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¡Socorro! Mi bebé se priva: Guía para padres primerizos

Ser padre primerizo es una aventura llena de emociones, risas y, a veces, algún que otro susto. Uno de los momentos que puede generar más pánico es cuando nuestro pequeño sufre un espasmo del sollozo, también conocido como «privarse».

Tranquilo, papá, no estás solo. Es más común de lo que crees y, aunque puede ser aterrador verlo, no es grave. De hecho, se estima que afecta a entre el 1 y el 5% de los niños menores de 6 años.

¿Qué es un espasmo del sollozo?

Imagina que tu pequeño está jugando felizmente y, de repente, comienza a llorar con mucha intensidad. Tras unos segundos, la respiración se le agita, se queda sin aliento y se pone rígido. Sus ojos pueden perder el foco y hasta llegar a desmayarse por unos segundos. ¡Menudo susto!

¿Qué causa un espasmo del sollozo?

La causa exacta aún no está clara, pero se cree que se debe a una combinación de factores:

  • Fuerte emoción: La mayoría de las veces, el espasmo se desencadena por una emoción intensa, como una rabieta o un llanto desconsolado.
  • Respiración agitada: La respiración rápida y profunda durante el llanto puede llevar a una disminución del oxígeno en la sangre.
  • Disminución del flujo sanguíneo al cerebro: Esto puede causar la pérdida de conciencia momentánea.

¿Qué hacer si mi bebé se priva?

Lo más importante es mantener la calma. Aunque pueda parecer terrible, recuerda que el espasmo del sollozo no es peligroso y tu bebé se recuperará enseguida. Sigue estos pasos:

1. Mantén la calma. Tu bebé necesita sentir tu tranquilidad. Háblale con voz suave y acompáñalo durante el episodio. 2. Acomódalo en un lugar seguro. Acuéstalo boca arriba en una superficie firme y aleja cualquier objeto que pueda lastimarlo durante la convulsión. 3. Observa su respiración. Si deja de respirar, ayúdalo a reiniciar su respiración con pequeñas palmaditas en la espalda. 4. No intentes sujetarlo. Es importante que no lo sujetes durante el episodio, ya que podría lastimarse o lastimarte a ti. 5. Avisa a tu médico si:

  • El espasmo dura más de un minuto.
  • Tu bebé se golpea la cabeza durante la convulsión.
  • Tu bebé tiene más de dos espasmos en un día.
  • Tu bebé tiene otros síntomas, como fiebre o dificultad para respirar.

Consejos para prevenir los espasmos del sollozo:

  • Evita las situaciones que puedan desencadenar una emoción intensa en tu bebé.
  • Enséñale a tu bebé técnicas de respiración para controlar la ira y la frustración.
  • Asegúrate de que tu bebé duerma lo suficiente.
  • Mantén una comunicación fluida con tu pediatra.

Recuerda:

  • Los espasmos del sollozo son más comunes de lo que crees y no son graves.
  • Mantén la calma y acompaña a tu bebé durante el episodio.
  • Sigue las recomendaciones de tu médico.

¡No estás solo! Comparte tus experiencias y dudas con otros padres primerizos en los comentarios.

¡Mucha suerte!

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