Saltar al contenido

La importancia de las vacunas en los bebés y miedos habituales al respecto

Las vacunas son una de las herramientas más eficaces para prevenir y erradicar enfermedades que pueden causar graves daños o la muerte a los niños y niñas. Sin embargo, muchos padres y madres primerizos tienen miedos o dudas sobre la seguridad, la eficacia y la necesidad de las vacunas. En este post te vamos a explicar por qué es importante vacunar a tu bebé, qué vacunas debe recibir y cuándo, y cómo afrontar los miedos más comunes que pueden surgir.

¿Qué son las vacunas y cómo funcionan?

Las vacunas son productos que contienen una parte o una versión debilitada de un microorganismo (virus o bacteria) que causa una enfermedad. Al administrar la vacuna, el sistema inmunitario del bebé reconoce al microorganismo como una amenaza y produce anticuerpos para defenderse. De esta forma, el bebé queda protegido contra esa enfermedad, sin tener que pasar por ella. Si en el futuro el bebé se expone al mismo microorganismo, su sistema inmunitario ya estará preparado para combatirlo y evitar que se enferme o que tenga complicaciones1.

¿Qué vacunas debe recibir mi bebé y cuándo?

El calendario de vacunación infantil establece qué vacunas debe recibir tu bebé y en qué momento. El calendario puede variar según el país o la región donde vivas, pero en general se recomienda que tu bebé reciba las siguientes vacunas:

  • Hepatitis B: protege contra la hepatitis B, una infección del hígado que puede causar cirrosis, cáncer o insuficiencia hepática. Se administra al nacer, a los 2 meses y a los 6 meses de edad.
  • BCG: protege contra la tuberculosis, una infección pulmonar que puede causar tos, fiebre, pérdida de peso o dificultad respiratoria. Se administra al nacer o al primer contacto con el sistema sanitario.
  • DTPa: protege contra la difteria, el tétanos y la tos ferina, tres enfermedades que pueden causar problemas respiratorios, musculares o nerviosos. Se administra a los 2, 4, 6 y 18 meses de edad, y a los 4 y 11 años de edad.
  • Hib: protege contra la Haemophilus influenzae tipo b, una bacteria que puede causar meningitis, neumonía, otitis o sepsis. Se administra a los 2, 4, 6 y 18 meses de edad.
  • Polio: protege contra la poliomielitis, una enfermedad que puede causar parálisis, atrofia muscular o deformidades. Se administra a los 2, 4, 6 y 18 meses de edad, y a los 4 y 11 años de edad.
  • Neumococo: protege contra el neumococo, una bacteria que puede causar meningitis, neumonía, otitis o sepsis. Se administra a los 2, 4, 6 y 12 meses de edad.
  • Rotavirus: protege contra el rotavirus, un virus que puede causar diarrea, vómitos, deshidratación o fiebre. Se administra a los 2 y 4 meses de edad.
  • Meningococo: protege contra el meningococo, una bacteria que puede causar meningitis, sepsis o shock. Se administra a los 4 y 12 meses de edad, y a los 11 años de edad.
  • Triple vírica: protege contra el sarampión, la rubéola y las paperas, tres enfermedades que pueden causar fiebre, erupción, inflamación de las glándulas, complicaciones neurológicas o malformaciones congénitas. Se administra a los 12 meses y a los 3 años de edad.
  • Varicela: protege contra la varicela, una enfermedad que puede causar fiebre, erupción, picor, infecciones de la piel o complicaciones neurológicas. Se administra a los 15 meses y a los 3 años de edad.
  • Hepatitis A: protege contra la hepatitis A, una infección del hígado que puede causar fiebre, ictericia, náuseas o malestar. Se administra a los 15 meses de edad.
  • Papilomavirus humano (VPH): protege contra el VPH, un virus que puede causar verrugas genitales, cáncer de cuello de útero, de ano, de pene o de boca. Se administra a los 11 años de edad23.

¿Qué miedos suelen tener los padres y madres primerizos sobre las vacunas?

Es normal que los padres y madres primerizos tengan miedos o dudas sobre las vacunas de sus bebés. Aquí te vamos a responder a algunas de las preguntas más frecuentes que nos hacen:

  • ¿Son seguras las vacunas? Sí, las vacunas son muy seguras. Antes de su aprobación, las vacunas pasan por estrictos controles de calidad y seguridad, y se someten a ensayos clínicos con miles de personas. Los efectos secundarios de las vacunas son muy raros y, en su mayoría, leves y temporales, como dolor, enrojecimiento o hinchazón en el lugar de la inyección, o fiebre, malestar o irritabilidad. Los beneficios de las vacunas superan ampliamente los posibles riesgos.
  • ¿Pueden las vacunas causar autismo? No, las vacunas no causan autismo. Esta idea se basa en un estudio fraudulento que fue publicado en 1998 y que luego fue retirado y desmentido por la comunidad científica. No hay ninguna evidencia que relacione las vacunas con el autismo, y numerosos estudios han demostrado que no hay ninguna asociación entre ambos.
  • ¿Pueden las vacunas sobrecargar el sistema inmunitario de mi bebé? No, las vacunas no sobrecargan el sistema inmunitario de tu bebé. Al contrario, las vacunas ayudan a fortalecer el sistema inmunitario, al enseñarle a defenderse contra las enfermedades. El sistema inmunitario de tu bebé está preparado para responder a los miles de gérmenes a los que se expone cada día, y las vacunas solo representan una pequeña parte de ellos.
  • ¿Es mejor que mi bebé se inmunice de forma natural? No, la inmunización natural es mucho más peligrosa que la vacunación. La inmunización natural ocurre cuando una persona se infecta con una enfermedad y desarrolla anticuerpos contra ella. Sin embargo, este proceso implica un alto riesgo de sufrir complicaciones, secuelas o incluso la muerte. La vacunación, en cambio, ofrece una protección similar, pero sin tener que pasar por la enfermedad.
  • ¿Qué pasa si no vacuno a mi bebé? Si no vacunas a tu bebé, lo estás exponiendo a un mayor riesgo de contraer enfermedades que pueden ser graves o mortales, y que pueden tener consecuencias para su salud, su desarrollo y su calidad de vida. Además, también estás poniendo en peligro a otras personas que no pueden vacunarse por motivos médicos, o que tienen un sistema inmunitario debilitado, como los recién nacidos, los ancianos o los enfermos crónicos. Al vacunar a tu bebé, no solo lo proteges a él, sino también a tu familia y a tu comunidad.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *