Desde junio del 2009, papá. Padre. “Papito”, me dirá cuando tenga miedo, o frío, o cuando se sienta triste. Toda mi vida pensaba en cómo sería este tiempo, todo lo que se viene. Me lo imagino jugando con su pelota, sus primeros pasos, sus primeras tropiezos, sus llantos en la noche. Me lo imagino más grande, sentado, contándonos a Anita y a mí cómo le fue en su día, en la universidad o el trabajo.
Me imagino viejo, orgulloso, viéndolo ser lo que siempre quiso. Anita y yo, cabello blanco de anécdotas, sentados en el balcón conversando, recordando cómo nos hizo renegar cuando fue adolescente, cuando no quiso hacer lo que le dijimos.
Ahora que pienso en todo eso, me doy cuenta de que estoy naciendo.

