axel on Julio 26th, 2010

Nos inscribí a Marcela, a Anita (aunque no le gusta salir en las fotos) y a mí en el concurso 20 blogs peruanos. Hoy domingo, cerca de las 11 de la noche, ya somos tres nominados en la categoría FAMILIA. Este blog, EL BLOG DE SILVIO y uno que se llama DALE COLOR A TU VIDA (mi idea de familia era otra cosa) así que espero que sucedan tres cosas:

Que se inscriban muchos más blogs en esta categoría y que gane alguno que aporte a la idea de una familia.
Que pueda aprender mucho sobre cómo tratar mis contenidos a partir de los demás blogs de esta categoría
Que ganemos nosotros :D


Concurso Blogs Peruanos, Estamos buscando a los 20 mejores Blogs del Perú
20 Blogs Peruanos

Mientras tanto, para votar por mi blog (o el que creas que merece ganar), tienes que seguir estos pasos o hacer click aquí:

Entra a VOTA POR UN BLOG haciendo click aquí o en el botón grandote de arriba a la derecha que dice “20 BLOGS PERUANOS”.
Escribe tu correo en el casillero correspondiente.
Haz click en CONFIRMAR MI VOTO AHORA

P.D.; ¡¡¡Revisa todas las categorías y chequea los nominados, encontrarás cosas muy buenas!!!

ACTUALIZACION

A esta hora (3:00AM) del martes 3 de agosto, ya somos 15 concursantes. Algunos muy buenos. Favorito (por la cantidad de votos) es Mamá de Dos Chancletas

ACTUALIZACION DOS

Son las 3:00 a.m. del 10 de agosto y ya somos más de 20 blogs. Algunos me gustan mucho. Mama Flor y Mamá de Dos Chancletas han sacado tal cantidad de votos que ni con fraude las alcanzo.

ACTUALIZACION TRES

A esta hora, 1:30AM del 12 de agosto, este blog está cuarto. Lima para pequeños entró tarde y empezó a subir a ritmo constante. Este blog está medio como estancado, lo cual me hace pensar en varias cosas:
Se me acabaron los amigos,
Se acabaron los amigos con email.
Me falta difusión.
No se hacer campañas.

Lamentablemente, de los 3 que están subiendo rapidito en los votos, no hay ninguno que me guste. Los que más me gustan están por debajo en la suma de votos.

ACTUALIZACION CUATRO

Dos de la mañana del lunes 16 de agosto. Sigo en cuarto puesto. No se me ocurren muchas formas de dar pelea (por lo expuesto en la actualización anterior). Me quedan unos días más, así que si consigo despertar a todos mis contactos de MSN, más los de mis otros dos correos, probablemente esté entre los finalistas

ACTUALIZACION FINAL

No clasificamos. Suerte a los 3 blogs que están en la lista. Este es el primer y último concurso al que me uno. No por ser mal perdedor, sino porque ahora puedo enfocarme más en otras cosas que considero importantes y que, por la emoción del concurso, iban quedando de lado.

Gracias a todos los que apoyaron este pequeño blog, y gracias a los que me apoyaron en la difusión de los contenidos que aquí pongo.

Hora de quitar los bbotones

axel on Julio 20th, 2010

¿Y?

Caca. Caca. Caca. No es una mala palabra. Todos en el planeta la dicen. No es una mala palabra. Siempre he pensado que las palabras no son malas, ni siquiera las palabras que suenen más feo o que encierren un contenido difícil de aceptar por muchos. La palabra no es mala, sino que es malo lo que nos hace pensar, el camino por donde nos lleva.

Pero caca, cuando hay una bebe en casa, es más que importante. En algunos casos se convierte en un tema de profundo análisis por parte de todas las personas que se encuentren en casa incluyendo visitas (que tienen que ser mamases para no asquearse del tema.

Cualquier papá decente sabe cambiar pañales. Las mamás nos podrían dar una cátedra de cómo cambiar pañales con caca con una sola mano mientras ven televisión, pero los hombres tenemos que superar esa primera idea de que la caca es caca. Para eso, necesitamos entender que la bebe no come basura como nosotros los padres. Todo lo que toma es leche materna, nada más. Tiene el estómago limpio. Entonces, la caca de una bebe no apesta como uno se imagina.

Y más allá del ejercicio de cambiar pañales, y de lo complejo que puede ser el tema en una conversación familiar, tenemos que aprender que en la caca, en su textura, en su color, en su cantidad, las mamás están atentas a cualquier cambio en la digestión de su bebe. Puede alertarnos sobre cambios en su salud, sobre pequeños detalles.

Pero ¿por qué se me ocurre hablar de caca? porque me hablaron de caca antes de llegar a la oficina: “la bebe hizo su caquita un poquito así”; “la bebe hizo su caquita un poquito asá”. Y en el transcurso de las semanas, el tema ha sido recurrente: “hizo caquita así y asá”. Entonces, como importante que es, lo comparto para que todos los que recién son padres, estén prevenidos.

axel on Julio 7th, 2010

Y sí. Hace un par de semanas nos dimos nuestra primera escapadita sin Marcela. Nos fuimos a ver a Gilberto Santa Rosa en la discoteca Scencia, en La Molina (más lejos…). A Marcela la dejamos al cuidado de sus abuelos, que felices se quedaron a cargo mientras nosotros nos íbamos a pachanguear.

Para esto, me había tomado la molestia de conseguir gran parte de la discografía (para que no me agarre desprevenido), pero no hizo falta. Todas – o casi todas – han sonado en las radios y han empilado a la gente no sé en cuantos tonos y parrandas. Todo el talento en cada tema. Y cada canción más conocida que la anterior.

Fue bueno salir solos, pero el concierto no siempre es lo que uno espera. Vamos por partes: en la discoteca no entra gente común, no porque discriminen, sino porque no venden entradas normales. Vendieron tres niveles de entrada: La VIP, la PLATINUM y la SUPERVIP (Creo, ya ni me acuerdo) pero lo curioso es que de VIP no hay nada menos. Eso es entendible en un lugar tan pequeño. Pero los VIP (los pobres) pagamos para estar parados y apretados. Gastar 500 soles en alquilar sillas hubiera sido un bonito gesto. Mínimo gesto.

Lo que no se entiende es que lo organicen tan mal. Asquerosamente mal. Los tickets (comprados 3 semanas antes) decían “Gilberto Santa Rosa en concierto – 25 de junio – 9:00 PM”, así que Anita y yo llegamos poco después de las 8:00. Primera señal: pagar 150 soles para estar parado. La empresa que lo organizó es un asco de desconsideración. Dieron las 9 de la noche y recién empezó a entrar la gente. ¿Entonces a que hora arranca el concierto? Mucho después…

Yo fui a disfrutar del show de Gilberto Santa Rosa, pero saltan al escenario los hermanos Cartagena con canciones de los ochenta para “calentar el ambiente”. No son malos y su orquesta no suena para nada mal, pero yo pagué por ESCUCHAR CÓMODO a Gilberto Santa Rosa. No para estar parado dos horas escuchando canciones antiguas (no clásicas, sino antiguas, diferencien).

La gente responde bien, pero si dan las 12 de la noche y no hay Gilberto Santa Rosa, la gente se amarga. Anita, y después muchas chicas que fueron al concierto, terminaron sentadas en el piso lleno de latas de cerveza esperando a Gilberto Santa Rosa. Más de una hora en la cola, para escuchar dos horas de canciones viejas, le quitan el valor a la entrada de 150 soles.

TRES HORAS DESPUÉS DE LO ANUNCIADO, se aparece Gilberto Santa Rosa. Casi se disculpa el maltrato de los organizadores, pero no. Entra Gilberto, sus músicos impecables dejan mal parada a la orquesta de los hermanos Cartagena. Gilberto canta 3 canciones sin pararse a saludar y la gente ovaciona. No es para menos. Un repertorio bien escogido. Recién después se detiene la música y Gilberto saluda. Breve, no necesita hablar mucho. Sigue la música. Y Gilberto hace alarde de un talento como pocas veces se ve, y todo en el escenario es perfecto.

Pero son las dos de la mañana. Empezó 3 horas después de lo anunciado, todos están cansados. Sólo los que están adelante (con sus chelas de 10 soles cada lata) no sienten el cansancio.

Nosotros, los que a duras penas compramos una lata de cerveza para toda la noche, ya no tenemos piernas. Es un gran músico. Todo un placer escucharlo, es IMPRESIONANTE. Pero cansados, adoloridos, maleteados, nada se disfruta. Dos y media de la mañana y Gilberto quiere seguir cantando, pero nosotros nos vamos. Lástima, porque cantantes así no se ven todos los días.

Lástima que hayamos pagado tanto por una organización que entra en la categoría de asco. Lástima que no haya forma de quejarse más fuerte. Lástima que Gilberto Santa Rosa o su representante no se enteren de estas cosas. Lástima que los organizadores crean que el público va a una fiesta. Cuando los tickets digan “fiesta animada por Gilberto Santa Rosa y los hermanos Cartagena” que se anoten los que quieran. Yo fui a ESCUCHAR a Gilberto Santa Rosa, y las molestias fueron muchas, sólo disculpadas por su gran talento.

P.D.: Dos cosas que destacaron por encima de todo: Gilberto Santa Rosa cantando valses (aunque su pianista no terminaba de entrarle del todo) y la voz femenina del coro, que de entrada se mete un solo de trompeta que la gente no cerró la boca hasta diez minutos después.

Lástima que estaba demasiado lejos para que me regalara las maracas.

La próxima vez que venga Gilberto Santa Rosa o cualquier otro, voy a tomarme la molestia de averiguar quien lo organiza, para saber si vamos o no.

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axel on Julio 5th, 2010

Han sido dos semanas alucinantes desde que Anita descubrió que ya le estaban creciendo sus primeros dientecitos. Marcela estuvo, por lo menos la primera semana, tranquilita, buscando qué chupar hasta que encontró su dedo pulgar, y a partir de ahí nosotros quisimos empezar una batalla contra su pulgar, pero el dedo ganó. Al primer descuido, veíamos como su dedo gordo llegaba – todavía con algunos problemas – a su boca. Y cuando no era su dedo, era toda su mano.

Lo primero que pensamos era que estaba en esa etapa de reconocimiento oral por la que pasan los niños, en la que se meten todo en la boca, pero luego Anita descubrió que la encía estaba dura y se notaba una pequeña tonalidad blanca en la encía de abajo. Sus primeros dientecitos peleaban por salir. Los llamo “los dientecitos de camello”.

Hace unos días, Marcela ya no aguantó el dolor que le produce que los dientes atraviesen la encía, y además de meterse el dedo, la mano y el mordedor que le compramos, hemos tenido que recurrir al analgésico, porque todos los que son padres coincidirán en que es imposible ver llorar un hijo y no hacer nada. Panadol para niños. una dosis chiquitita para que se le pase el dolor, pero ahí nos surgió un problema que nos estuvo preocupando varios días: tomaba poca leche.

Dejó de tomar las 5 onzas y media que tomaba en cada turno. Dejó de tomar su dosis normal y bajó a la mitad. A veces, menos. Por suerte – y con la ayuda de las siempre presentes suegras – sobrevivimos a ese primer momento.

Ahora ya le salieron los dos primeros dientes de abajo, y le están terminando de salir los dos de arriba, mismo conejo. Ahora muerde duro, así que no hay que descuidarse, porque a veces uno se distrae, Marcela tiene cogida la mano de uno, y se la lleva a la boca y muerde. Duele. Si no, que lo diga mi Claudia, mi cuñada, que ya tiene marcas de los dientecitos de Marcela.

axel on Junio 21st, 2010

No existe mejor momento que este: estás sentado dándole el biberón mientras le hablas. De repente, empieza a reírse de los sonidos que haces con la boca (vamos, que hablar, no es) y empiezas a descubrir que es la risa más transparente que existe, que empieza a llenar toda la habitación y que las vuvuzelas (que suenan de fondo, que estaba viendo un partido) no importan, pasaron a segundo plano.

Su risa llena, y uno, que es papá, empieza a llenarse de emoción hasta que las lágrimas salen solitas.

Aquí una traducción libre de este pequeño diálogo:

Yo: Cuando llueve, el viento alivia la tristeza.
Ella: Nunca te detengas cuando la felicidad es tan simple
Yo: Las penas duran lo que dura el cambio
Ella: Siempre hazme reír, no necesito más.
Yo: Mi vida empieza sentado aquí
Ella: te quiero, papi.

Es justo en esa última frase, cuando me dice que me quiere, que yo empiezo a babear más de la cuenta. La poesía que ella me regala en cada risa es lo suficientemente poderosa como para que me olvide de cualquier otra cosa.

axel on Junio 21st, 2010

Mi primer día del padre como papá, como homenajeado. En verdad, debo decir que no es “un día”, tal y como manda la festividad. Es apenas unas horas y les explico:

Me levanto a las 10 de la mañana (eso es porque el sábado por la noche hemos tenido una pequeña reunión en casa, con mi familia y un par de amigos.

Pasamos por un desayuno ligero, cuidando a la bebe, y son las 11 de la mañana. En mi casa habrá almuerzo, pero este año me toca almorzar en casa de mis suegros. A las 11 y media ya hay que empezar a prepararnos para ir a verlos. Dan poco más de las 12 y ya tenemos que irnos. En su casa están mis suegros y mi cuñada. Almorzamos, tomamos una botella de vino y ahí tuvo que acabar mi día del Padre, porque tengo que descansar para poder ir a trabajar en la noche.

Me quejo de lo poco que me duró el día de Padre, nada más. Nunca me quejaré de los momentos que paso con mi familia, porque son de lo mejor, pero sí me quejo de que mi primer día del padre haya durado menos de 4 horas.

Después, a las 3 y media de la tarde, a dormir porque el trabajo nocturno es el peor que puede haber cuando se tiene familia y una bebe a la que uno quiere ver crecer. Por suerte, la celebración no es importante como evento, más sí como reconocimiento a que uno está haciendo las cosas bien, o que intenta hacerlo.

axel on Junio 9th, 2010

Tres meses después, ya puedo decir que sé bañar a un bebe. No lo hago tan bien como Anita, pero si ya la baño sola, mientras ella se sienta y conversamos, quiere decir que algo sé. Así que les voy a indicar a todos los que todavía no se animan, cual es el camino – pasito a pasito – para bañar a un bebe (nunca hagan esto solos si no están totalmente seguros de que saben lo que hacen):

Notas Importantes:
Siempre a la misma hora. Nosotros aprendimos a bañarla siempre a las 9:40 de la noche. Luego toma su bibierón a las 10 y termina durmiendo hasta casi las 6 de la mañana.
Hablarle. Es importante durante todos los momentos, hablarle, para que sienta el cariño y que todo lo que está pasando está bien.

cartelito_bano

Procedimiento:

Previos:

Faltando 10 minutos para su hora del baño, empezar a preparar todo:
1. La habitación debe quedar organizada de la siguiente manera:
Ventanas cerradas, y ni una corriente de aire.
La tina tiene que estar bien ubicada, (el agua tiene una temperatura aproximada de 37 grados centígrados medidos con termómetro. Al principio es difícil acertarle, pero después se vuelve oficio).
Si tienen un bañador/cambiador como los Infanti, mejor, porque es más alto que la cama y les va a doler menos la cintura. Si ponen la tina sobre la cama, no muy al borde y pongan un plástico grande debajo para evitar la mojadera.
Sobre la cama, la toalla desplegada lista para recibir al bebe.
Al lado de la toalla, la ropita que se le va a poner, junto con cremas para después del baño (nosotros le ponemos crema antiescaldaduras del Dr. Zaidman y hasta ahorita estamos invictos, y un aceite con que masajeamos su cuerpito justo antes de vestirla).
Al costado de la tina debe haber jabón (para niños, no vale usar jabón de pepa azul) y shampoo

Paso Uno:

Una vez tenemos todo eso listo, iniciamos el trámite:
1. Desvestir a la bebe con cuidado, que aunque parezca una muñequa, no lo es, y sus brazos son frágiles (quitar pantaloncitos es más fácil). Dejarla sobre la toalla con el pañal puesto.
2. Una vez calata, coger un trozo de algodón, remojarlo en el agua de la tina, escurrir, y limpiarle la carita (No frotar muy fuerte) y cuidado que se quiera chupar el algodón.
3. Secarle la carita con la toalla, despacio, sin frotar, solo presionando LIGERAMENTE, como si limpiáramos una herida.

Paso Dos:

1. Para lavarle el cabello: cargarla, y si tienes brazos largos, que toda su columna descanse sobre tu antebrazo (yo mido 1.82 , y ella 62, así que su columna debe estar por los 30 centímetros, más o menos, y puedo hacer eso). Con la mano abierta del mismo brazo, sostenerle la cabeza.
2. Mojarle bien la cabeza. Ahí es cuando empieza a llorar, así que hay que apurarnos. Coger el shampoo y ponerle un chorrito en la cabeza. (un chorrito es como decir la tercera parte de una cucharita de café).
3. Frotar bien cuidando de no meterle agua en las orejas o que la espuma entre en ojos u orejas.
4. Enjuagar rápido con bastante agua.
5. Echarla de nuevo en la toalla y frotarle bien la cabeza con la misma hasta que la cabeza esté bien seca (detalle muy importante, porque la bebe no puede tener la cabeza mojada cuando salga del cuarto).

Paso Tres:

1. Recién quitarle el pañal y llevarla a la tina. Echarla con mucho cuidado y sostener su espalda, cuello y cabeza para que no se vaya para atrás.
2. Enjabonarse la otra mano (si no puedes enjabonarte la mano libre, necesitas iniciar algún taller de motricidad fina) y enjabonarla desde el cuello hasta los pies. Prestar mucha atención a donde se forman los pliegues: el cuello, las axilas, la entrepierna, detrás de las rodillas.
3. Enjuagar, hablarle mucho y acariciarla.
4. Si estás muy capacitado o alguien con oficio te acompaña (alguien como la mamá, que sabe más de esto que nosotros) la pones boca abajo cuidando de que su nariz no toque el agua sosteniéndola del pecho y que su cabeza descanse en tu muñeca. Le enjabonas la espalda y se la enjuagas rápido.
5. La vuelves a echar sobre la toalla. La envuelves muy bien y empiezas a frotar despacio para secarle el cuerpo. Revisa si tiene la nuca mojada y sécala.
6. Antes de vestirla, nosotros le ponemos loción, la acariciamos y le hablamos mucho. Si tienes una loción o talco, o sin ellos, masajea sus extremidades, su barriga.
7. Vístela con la ropa seleccionada y cárgala, ponle una mantita encima para que no se enfríe.

Después del baño:
1. Mientras tu esposa la carga, saca la tina y ordena todo.
2. Dale su biberón, juega con ella, cárgala un rato, y en veinte minutos estará dormida.

Secretito de mi suegra: Si no consigues hacerla dormir, al terminar el baño y justo antes de sacar a la bebe de la tina, échale una jarrita de manzanilla tibia (sí, la que tomas) en el cuerpo para que se relaje.

axel on Junio 4th, 2010

Ya le avisé a mi esposa: “durante todo este mes vamos a tener serios problemas de comunicación”

axel on Junio 3rd, 2010

Recién ahora (cuando ya controlo un poco más la baba, aunque la felicidad es la misma) vengo a caer en cuenta de que Marcela recién empieza a ver las cosas como tiene que verlas.

Hasta la semana pasada, la cargábamos, engreíamos, echábamos y todo como debe ser. Anita, un par de veces, la echo “panza abajo” en la cama, y la bebe se veía linda y fuerte, apoyándose sobre sus codos. Recién este lunes, cuando tuvimos la entrevista previa a la vacuna con la pediatra (se llama Teresa Campos, trabaja los lunes en el hospital Santa Rosa, muy buena voz) caímos en la cuenta de que Marcela tenía que empezar a ejercitar más los brazos. Algo así como preparativos al gateo. Los pies los mueve y casi consigue empujarse un poquito, pero todavía no sabe apoyarse en las rodillas.

marcelita

Sin embargo, recién caigo en la cuenta de que ella no sabe lo que es el piso: duerme boca abajo por las noches, pero la llevamos a la cuna cuando ya está dormida. Cuando se despierta, está mirando hacia arriba, al techo. Cuando toma su teta, está medio echada, mirando las paredes, y por ahí los adornos más altos en las repisas. Cuando la cargamos, mira siempre hacia atrás (sensación extraña mirar exactamente hacia atrás), pero nunca mira al piso.

El piso es la realidad. Es nuestro mundo, son nuestras vidas. Es lo que nos va a tocar en los próximos años. Y Marcelita no lo toca todavía. Recién esta última semana, que la hemos estado echando panza abajo en la cama, apoyando la cabeza en sus codos, ha empezado a ver el mundo como debe verlo: abre sus ojitos, grandes, redondos como los de su mamá, y mira todo. No como nosotros, que vemos y olvidamos. Ella está empezando a ver las cosas en su real tamaño y ubicación, y todo lo mira, lo memoriza, lo aprende.

Dentro de unos pocos meses ya empezará a gatear, y su aprendizaje será más rápido y más profundo. En unos meses empezará a tener contacto con el piso, y habrá empezado a tener su vida propia, y lo más importante, habrá empezado a ver el mundo como debe verlo.

axel on Junio 2nd, 2010

Este lunes llevé a Marcela a vacunarse. El Hospital Santa Rosa, en Pueblo Libre, es el que nos corresponde, y como Anita está trabajando a esa hora, fui con mi suegra, que es una señora genial, siempre con todas las ganas de ayudar y colaborar (me recuerda mucho a las monjitas de Cambio de Hábito, con Woopy Goldberg).

Lo que me pareció digno de mención es la poca cantidad de padres que llevan a vacunar a sus hijos. Es la segunda vez que llevo a Marcela (su tercera dosis) y en ambos casos sólo había uno o dos padres más en la cola. Y la segunda cosa que me pareció harto divertida, es la temática en las conversaciones: comparar a los bebes con los de los demás. Yo siempre tengo problemas para socializar, así que, mientras me quedo callado y mi suegra suelta por ahí una que otra frase con la compañera de cola, puedo escuchar las conversaciones. Todas empiezan igual: “¿cuanto tiempo tiene?”, tantos meses; “¿Cuanto pesa? Tantos kilos; ¿toma pecho?. Es – casi – como la pregunta oficial que se usaba en los quinceañeros de mis tiempos, allá por fines de los ochentas: “¿hola, vives por aquí cerca?”.

Me doy tiempo para ver a todos los bebes: gordos, rechonchos, algunos ya tienen bastante pelo, otros todavía, como Marcela. Pero me basta una ojeada para reafirmar lo que siempre digo: mi bebe es la más bonita. No hay ningún bebe más bonita que ella. Es radiante, su risa calla cualquier llanto, cualquier ruido. Su forma de iluminar las cosas cuando está cerca la convierte en la más bonita de todas. Lo siento por las otras mamás que están en la cola, pero no puedo mentirles: Marcela es la más linda de todas.

Luego, cuando acaban estas preguntas de rigor, se acaba el tema de conversación, porque a nadie le interesa la vida de alguien en la cola. Tampoco hablan de política, ni de fútbol. No hablan de otras cosas. El silencio es lo que debería seguir, pero como siempre van entrando las mamás que llegan después y se acomodan al final de la cola, siempre se escuchan las mismas preguntas. Interminables. Repetitivas hasta más no poder. Pero hay otras mamases, más entradoras, que ya tienen hijos más grandes, que se dedican a dar consejos: “deberías…” dicen, con el orgullo de haber pasado todo lo que a su compañera de cola le toca pasar. “Eso pasa porque…”, dicen, y las mamases con menos experiencia las miran sin prestar atención, mientras acomodan a sus bebes, y los siguen acomodando hasta que los bebes se desacomodan y empiezan a llorar, y los siguen acomodando hasta que vuelven a quedarse callados.

Así pasan las colas en el tópico de vacunación. Así será todo el tiempo, supongo. Yo miro, participo poco, y la paso bien, sin tener que ser parte de los silencios incómodos. Silencios que son interrumpidos por el llanto de los bebes. Llanto lógico, si tienen en cuenta que a casi todos les clavan una aguja que mide la mitad de lo que mide su pierna. Por suerte Marcela no es llorona. La abrazo fuerte, y esperamos los dos a que le pongan la vacuna. Anita, en el colegio, debe sentir el hincón con más fuerza, porque llama y su voz está preocupada, la imagino con los ojos grandes, redondos, rojos, porque no soportaría ver cómo vacunan a Marcela.

Marcela llora un ratito, ni 20 segundos, y se calla. Retoma la sonrisa luego del susto, y cuando salimos del hospital ya vuelve a estar dormida.

ACTUALIZACIÓN:

Mañana, 5 de julio, por fin podremos estar ambos padres en la vacunación. La doctora del Hospital Santa Rosa es muy buena. Le dije a Anita que compare el trato que recibimos en la clínica con el de la doctora Teresa Campos.

A ver qué opina.