Y sí. Hace un par de semanas nos dimos nuestra primera escapadita sin Marcela. Nos fuimos a ver a Gilberto Santa Rosa en la discoteca Scencia, en La Molina (más lejos…). A Marcela la dejamos al cuidado de sus abuelos, que felices se quedaron a cargo mientras nosotros nos íbamos a pachanguear.
Para esto, me había tomado la molestia de conseguir gran parte de la discografía (para que no me agarre desprevenido), pero no hizo falta. Todas – o casi todas – han sonado en las radios y han empilado a la gente no sé en cuantos tonos y parrandas. Todo el talento en cada tema. Y cada canción más conocida que la anterior.
Fue bueno salir solos, pero el concierto no siempre es lo que uno espera. Vamos por partes: en la discoteca no entra gente común, no porque discriminen, sino porque no venden entradas normales. Vendieron tres niveles de entrada: La VIP, la PLATINUM y la SUPERVIP (Creo, ya ni me acuerdo) pero lo curioso es que de VIP no hay nada menos. Eso es entendible en un lugar tan pequeño. Pero los VIP (los pobres) pagamos para estar parados y apretados. Gastar 500 soles en alquilar sillas hubiera sido un bonito gesto. Mínimo gesto.
Lo que no se entiende es que lo organicen tan mal. Asquerosamente mal. Los tickets (comprados 3 semanas antes) decían “Gilberto Santa Rosa en concierto – 25 de junio – 9:00 PM”, así que Anita y yo llegamos poco después de las 8:00. Primera señal: pagar 150 soles para estar parado. La empresa que lo organizó es un asco de desconsideración. Dieron las 9 de la noche y recién empezó a entrar la gente. ¿Entonces a que hora arranca el concierto? Mucho después…
Yo fui a disfrutar del show de Gilberto Santa Rosa, pero saltan al escenario los hermanos Cartagena con canciones de los ochenta para “calentar el ambiente”. No son malos y su orquesta no suena para nada mal, pero yo pagué por ESCUCHAR CÓMODO a Gilberto Santa Rosa. No para estar parado dos horas escuchando canciones antiguas (no clásicas, sino antiguas, diferencien).
La gente responde bien, pero si dan las 12 de la noche y no hay Gilberto Santa Rosa, la gente se amarga. Anita, y después muchas chicas que fueron al concierto, terminaron sentadas en el piso lleno de latas de cerveza esperando a Gilberto Santa Rosa. Más de una hora en la cola, para escuchar dos horas de canciones viejas, le quitan el valor a la entrada de 150 soles.
TRES HORAS DESPUÉS DE LO ANUNCIADO, se aparece Gilberto Santa Rosa. Casi se disculpa el maltrato de los organizadores, pero no. Entra Gilberto, sus músicos impecables dejan mal parada a la orquesta de los hermanos Cartagena. Gilberto canta 3 canciones sin pararse a saludar y la gente ovaciona. No es para menos. Un repertorio bien escogido. Recién después se detiene la música y Gilberto saluda. Breve, no necesita hablar mucho. Sigue la música. Y Gilberto hace alarde de un talento como pocas veces se ve, y todo en el escenario es perfecto.
Pero son las dos de la mañana. Empezó 3 horas después de lo anunciado, todos están cansados. Sólo los que están adelante (con sus chelas de 10 soles cada lata) no sienten el cansancio.
Nosotros, los que a duras penas compramos una lata de cerveza para toda la noche, ya no tenemos piernas. Es un gran músico. Todo un placer escucharlo, es IMPRESIONANTE. Pero cansados, adoloridos, maleteados, nada se disfruta. Dos y media de la mañana y Gilberto quiere seguir cantando, pero nosotros nos vamos. Lástima, porque cantantes así no se ven todos los días.
Lástima que hayamos pagado tanto por una organización que entra en la categoría de asco. Lástima que no haya forma de quejarse más fuerte. Lástima que Gilberto Santa Rosa o su representante no se enteren de estas cosas. Lástima que los organizadores crean que el público va a una fiesta. Cuando los tickets digan “fiesta animada por Gilberto Santa Rosa y los hermanos Cartagena” que se anoten los que quieran. Yo fui a ESCUCHAR a Gilberto Santa Rosa, y las molestias fueron muchas, sólo disculpadas por su gran talento.
P.D.: Dos cosas que destacaron por encima de todo: Gilberto Santa Rosa cantando valses (aunque su pianista no terminaba de entrarle del todo) y la voz femenina del coro, que de entrada se mete un solo de trompeta que la gente no cerró la boca hasta diez minutos después.
Lástima que estaba demasiado lejos para que me regalara las maracas.
La próxima vez que venga Gilberto Santa Rosa o cualquier otro, voy a tomarme la molestia de averiguar quien lo organiza, para saber si vamos o no.
Tags: concierto, Gilberto Santa Rosa, junio 2010, Scencia


Recuerdo que nuestras grandes primeras salidas de a dos eran a la carrera, a la bodega que estaba a dos cuadras de la casa para comprar rapidito (Ale estaba dormido en su cuna) cualquier cochinadita para comer viendo una peli en la casa… y fueron meses de meses en ese plan. No sobrevivimos, ja!! No por falta de salidas necesariamente, sin embargo, como siempre digo, dejamos de ser una pareja y nos convertimos en un sólido frente!!.
Un beso Axelin y que la fuerza te acompañe…
Mona