No existe mejor momento que este: estás sentado dándole el biberón mientras le hablas. De repente, empieza a reírse de los sonidos que haces con la boca (vamos, que hablar, no es) y empiezas a descubrir que es la risa más transparente que existe, que empieza a llenar toda la habitación y que las vuvuzelas (que suenan de fondo, que estaba viendo un partido) no importan, pasaron a segundo plano.
Su risa llena, y uno, que es papá, empieza a llenarse de emoción hasta que las lágrimas salen solitas.
Aquí una traducción libre de este pequeño diálogo:
Yo: Cuando llueve, el viento alivia la tristeza.
Ella: Nunca te detengas cuando la felicidad es tan simple
Yo: Las penas duran lo que dura el cambio
Ella: Siempre hazme reír, no necesito más.
Yo: Mi vida empieza sentado aquí
Ella: te quiero, papi.
Es justo en esa última frase, cuando me dice que me quiere, que yo empiezo a babear más de la cuenta. La poesía que ella me regala en cada risa es lo suficientemente poderosa como para que me olvide de cualquier otra cosa.


Ves que maravilloso es ser padre, o madre? Los padres sacrifican todo por los hijos, no importa si son ninos o adultos, es algo que siempre hay tener en cuenta y siempre honrar y respetar a la madre que se sacrifico mucho por uno. Con carino, Esta preciosa!!
Tia Bea