Tuve que pensar mucho para escribir esto. Desde que nació la idea del blog, poco después de que Anita salió embarazada, sospechaba que en algún momento tendría que escribir sobre cosas que no son tan felicidad como otras, cosas que entran en la de categoría de “inevitables”.
Lo primero que me viene a la mente, son las palabras de Lucho – creo que fue el primero en enterarse – cuando le conté que Anita estaba embarazada. Me dijo: “lo más importante de todo es que estés, que siempre sepas estar”. Y esa me parece la mejor forma de comenzar a contar lo que se viene, sabiendo que, en estos momentos en que todo parece difícil, estar.
La historia es simple: Anita retomó las clases en el colegio este lunes, primer día de mayo, y después de sopesar todas las posibilidades, la mejor opción es que su mamá cuide a Marcela mientras ella trabaja. Por eso Anita tendrá que regresar a la casa de sus padres. Eso nos da la tranquilidad de que Marcela estará cuidada todo el tiempo, y Anita regresará del trabajo a cuidar a la bebe. Mientras tanto, tendré que hacer mucho de mi parte: trabajaré como nunca para acabar lo más temprano posible, irme a casa a dormir, despertarme antes de las 6 de la tarde y salir corriendo a casa de mis suegros a ver a mi bebe. Y cuando pueda, salir de la oficina directo a verla, porque estos dos meses han sido los mejores de mi vida y solo un estúpido dejaría de querer momentos tan importantes como estos.
Los viernes por la tarde, iré a recoger a Anita y antes de que anochezca, volveremos a casa, y los domingos por la noche las llevaré de regreso. Se siente bastante raro, porque mis horarios me hacen dormir en casa solo viernes y sábado (ya toca cambiar de horarios, ojalá pueda hacerlo pronto), pero no hay nada más alucinante que llegar, a eso de las once o doce y verla despierta, y ver sus ojitos abiertos y escuchar su voz, sus muecas, agarrar sus manitos… todo.
Lo primero que hicimos para calmar la situación fue calcular, así grosso modo, las fechas en las que estaríamos viviendo juntos de nuevo: ella sale de vacaciones una semana – la próxima – y luego yo salgo de vacaciones durante dos semanas. Así resolvemos mayo. En junio no hay un feriado largo ni vacaciones, pero después viene julio con su feriado largo, que siempre nos va a favorecer para estar juntos.
Agosto y setiembre serán, pero en octubre ella tiene una semana de vacaciones en la que, además coincide conmigo, por lo que podremos vivir juntos de nuevo. Noviembre, diciembre difíciles, y luego enero, febrero mucho más clamados. Justo para celebrar el primer cumpleaños de Marcela.

