Y sí. No es que uno esté desesperado, ni que crea todo lo que le digan, pero hay algunas cosas que hasta ahora he visto funcionar muy bien y no tienen respaldo científico. Hace algunos días pregunté en twitter si alguien sabía cómo funciona el que le pongas un hilo rojo hecho bolita, o un papel, en la frente a un bebe y se le quita el hipo, y tal como lo sospechube, nadie tenía la respuesta (había algunas, pero de respuesta, nada).
La semana pasada que Marcela lloraba mucho, su abuela – mi madre – la rezó un par de veces para que esté tranquila. No hay mucho misterio en el resultado: la bebé durmió cómodamente luego de la rezada. Por primera vez estuve en el mismo ambiente en el que mi mamá rezaba a alguien (anteriormente, cuando mi sobrino tenía pocos meses de nacido, lo rezó para que se le fuera el susto, pero yo nunca estuve presente) y fue una experiencia extraña, no porque pasaran cosas estrámbóticas o se mostraran misterios de la naturaleza nunca antes vistos; ni luces de colores, ni nada que me hiciera pensar en una visita divina que solucione las cosas: solamente empezó a rezar bajito, casi imperceptible, a hacer la señal de la cruz sobre su frente, sobre su pecho, y seguir rezándole por unos 5 minutos. La bebe se quedó tranquila hasta el día siguiente.
Pero el asunto no acabó ahí. La bebe seguía llorando, así que Claudia, mi cuñada, llevó a Anita y a la bebe a una señora que cura el mal de ojo. Era como otro level: mi mamá sabe rezar, curar el susto, pero no cura el mal de ojo, ni sabe pasar el huevo, ni muchas otras cosas. Primero le pasaron el huevo a la bebe y Anita pudo ver fascinada cómo es que el huevo tenía una textura totalmente diferente a la de un huevo normal. La clara del huevo cambia totalmente, es otra cosa.
Luego la limpiaron a ella, y el huevo también sufrió el mismo cambio. Lo que les dijo la señora es que era demasiado fuerte el mal de ojo que tenían ambas, así que las convocó a una segunda sesión, el miércoles, para terminar la limpia. Luego de esa sesión, la bebe ya no ha vuelto a llorar (por lo menos no por motivos extraños) y Anita está mucho más tranquila.
Eso sí, la bebe ya no sale de casa sin su chakira en la muñeca, o sin su bebecrece rojo. Cada vez que hay visita, Marcela se viste de rojo y la preparamos para enfrentar cualquier ojeada. Hasta ahora ha dado resultado, y esta semana Marcela ha empezado a hacer la mueca más hermosa que he visto en mi vida: se ríe.

