La semana pasada, el jueves, hubo un primer gran simulacro en el condominio Jardines de la Católica. Resultó un evento grande: bomberos, escuadrón de rescate, amago de incendio (lo cual es muy peligroso en un lugar lleno de tuberías de gas). Se hizo de noche, se apagaron las luces de todo el condominio, reuniones previas con los propietarios, etc. Un evento que convocó a la prensa (aunque sólo el TNP lo pasó como noticia, los demás vinieron a quemar cinta y chau). Para mí fue particularmente especial, porque con una bebe cambia la perspectiva de todo.
El simulacro de sismo fue un éxito, salvo algunas personas que decidieron esperar el “sismo” ya en el primer piso. Los bomberos tuvieron una presentación muy aplaudida (nunca entenderé por qué la gente aplaude), mientras iniciaban operaciones de rescate de un quinto piso lleno de humo, y mientras apagaban un conato de incendio. Anita es la que cargó a la bebe durante el sismo, y yo tuve que cargar una galonera de agua que, a partir del simulacro y hasta renovarla, estará al costado de la puerta, junto a la maleta con algo de abrigo.
De todo eso, me quedo con una frase que escuché al vuelo durante el simulacro: “todo simulacro es una preparación psicológica”.

