Han pasado varias semanas desde que escribí el último post. No por desidia, que este es el único blog que pretendo mantener hasta más no poder, sino porque todo se ha amontonado estas semanas. Semanas en las que la sensación de que no hay tiempo para nada, de que llego justo al final a terminar los trabajos pendientes y mil cosas que van apareciendo y no dejan contar lo que estamos pasando estos últimos días.

Siempre nos atendemos en la Clínica San Gabriel, y la doctora Cinthya Chávez muestra mucho profesionalismo y nos da confianza y seguridad sin lugar a dudas, además de que es una profesional “24-7-12″ pero tuvimos que ir al Seguro porque en el Colegio de Anita piden papeles que sólo son entregados ahí. Tuvimos la mala suerte, la asquerosa suerte, de ir al seguro. Una mujer embarazo, con un embarazo de alto riesgo, revisada por una obstetríz del seguro (acompañada por un doctor en todo momento), la revisan y le producen un sangrado. Podría – y ganas no me faltan – insultar hasta repasar dos veces el diccionario a este par de “profesionales”, pero prefiero contar lo que nos pasó antes de que me estalle el hígado.

Por suerte, ella fue al Seguro con su madre, y su madre la acompañó hasta que pude salir disparado de la oficina a su casa. Difícil decir que se siente cuando te enteras que alguien le ha hecho daño a tu esposa, a tu hija cuando está por nacer. Difícil describir todo lo que pasaba por mi cabeza. Y era sólo yo, en lo que me demoraba en llegar a la casa de Anita. Imaginarme ahora lo que pasaba por la cabeza de Anita es imposible. Sólo pude llegar y abrazarla fuerte y llamar a nuestra doctora Cinthya. Ella nos dio un poco de calma: “no se preocupen, probablemente haya sido por la manipulación y sea una herida interna de Anita que no afecvte en nada a la bebe. Sólo si el sangrado continúa por la noche, vayan al a clínica y me llaman”.

El sangrado disminuyó en el transcurso del día, pero el miedo que teníamos no, así que por la noche fuimos a la clínica y nos dieron la calma que nos ayudó a superar el incidente: escuchar de nuevo los latidos de la bebe – que no se había movido en todo el día – un monitoreo de media hora para no encontrar nada, así que pudimos descansar por la noche. Afortunadamente, Cinthya tenía razón. Al llegar la noche, el sangrado había disminuido mucho, y ya pudimos ir a casa a descansar.

La única moraleja es NO VAYAS AL SEGURO. Incluso si es tu única posibilidad, no lo hagas. Probalbemente te cause más daño que curarte, y será peor aún porque esperabas una solución y te dan lo contrario. Por nuestra parte, al Seguro nunca más.

One Response to “El tiempo es corto”

  1. Rosa dice:

    Hola estimado y siempre recordado Axel:

    He leído tu blog y me ha causado profunda alegría y ternura. te felicito por la llegeda de tu bebé. Debe ser maravillosa la experiencia. Eres muy afortunado por el regalo que Dios les ha enviado a ti y a tu esposa.
    Recuerdo las épocas de la universidad y eso solo me provoca decirte que me encanta saber que eres feliz y que llevas una vida plena. Qué má puedes pedir.

    Te estima

    Rosa García

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