Para empezar… ¿así se escribe shower?¿shouer??chagüer?. Siempre me río cuando le digo a Anita que nosotros los hombres, los cavernícolas, los machos, vemos sólo 16 colores y sabemos el nombre de 3 tortas (a lo mucho 4), pero de ahí a que me sienta como un verdadero cavernícola, difícil, hay mucha distancia. Ahora que se viene el baby shower, me siento, más que como un cavernícola, como un perfecto animal. Anita hizo su lista de invitados, y consiguió dejarla en 35 personas (la mayoría mujeres), mientras que yo opté por la manera más fácil de hacerla: cogí mi lista de invitados al matrimonio religioso y empecé a mochar a medio mundo. El resultado: cerca de 50 invitados obligatorios y por lo menos unos 35 más que están entre sí o no.

Mi hermana – organizadora del baby shower – se ha cerrado, en el tono menos solidario, en que tengo que botar la mitad de mi lista, y yo, frente a una actitud incómoda, decidí dejar mi lista ahí, hasta que me sienta de mejor humor para purgarla. Y decidí no hablar del tema, salvo con Anita.

babyshower invitacion
imagen extraída de aquí

Tenemos oferentes, pero frente a la cantidad de gente que suman ambas listas, lo que necesito es tener familia huancaína. Tenemos el local: en el condominio hay un salón de recepciones que se alquila “baratito nomás” y tengo muchas ganas de recibir a todos nuestros amigos el día dle baby shower. Tendré algunas botellas de pisco para después, porque la idea es que en el shower la gente tome coctelitos y esas cosas que no llegan a ser licor y tampoco son jugo: cocteles.

Pero ahora me vienen cosas nuevas, primero de coordinación que de cualquier otra cosa, pero ¡¡¡cómo complica!!! Se viene el baby shower, y por primera vez en mi vida, yo soy el que va a estar sentado frente a todos, tomándome la cerveza o lo que pongan en el vaso cuando Anita no sepa qué es lo que nos regalan (a la bebe, para ser más exacto). Mi hermano ya pasó por eso, y yo tuve el privilegio de estar totalmente escondido al fondo del salón, pero ahora es inevitable. Estuve en el babyshower de algunos amigos como el chancho Javier, y el de su hermano años después. En el de Gerson, pero ahora me toca a mí.

Lo peor de todo es que a la hora de organizar fiestas, mi receta siempre ha sido simple: preparar carapulcra para 25 o 30, y encargarme de que haya licor y que mis amigos traigan más. Ahora tengo que aprender cómo se hace un baby shower en toda regla: mesas, sillas, vasos, cocteles, piqueos, adornos, recuerdos, invitaciones, y mochar mi lista de invitados. Eso último es lo que me compete. ¿Pero cómo voy a borrar a la gente que considero importante?

Este fin de semana tendré que mochar la lista. Lo único que tengo que hacer es definir bajo qué criterios reduzco la lista: “los que traen mejores regalos” no es un concepto que se aprioxime a lo que pienso. “los que son importantes” no me reduce la lista. “a los que veo más seguido” me deja la lista en 5 personas.

Esta es mi tarea para este fin de semana, descubrir cómo hacer una lista de 30 personas, sin sentirme mal por dejar a tantos afuera. Ojalá se pueda, o empezar a pensar en las disculpas.

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