¡¡¡Eso!!!
Yo digo que es el bebe. Está pidiendo carnes rojas. En la casa de Anita cocinan muy poco carnes rojas, casi nunca. Mi suegrita cocina pollo (pero sin pellejo, por eso de la grasa) y pescado, pero rara vez carnes rojas. El problema es que la mitad del bebe es mío (XD), entonces mi mitad está acostumbrada a comer carnes rojas, blancas, amarillas, todas las carnes que se puedan poner en una mesa. Y el bebe pide.
Y a Anita no le queda más remedio que darle al bebe lo que pida: hace dos semanas, buffet criollo en un restauran a dos cuadras de la casa (el “Manos Morenas”, que por suerte cocinan bien); la semana pasada, desayunando chicharrón. El miércoles, tallarín criollo. Ayer, tallarín criollo de nuevo. Hoy, helado de mango, maracuyá y limón en el Laritza (¡¡¡qué bueno que estaba!!!).
Todavía no hay un claro manifiesto de los antojos. Cuando estaba en la universidad, una amiga tenía como antojo pan con mandarina y chizitos. A mi hermano lo mandaron a buscar helado a la medianoche , allá en la época en la que vivíamos en Palomino. Yo todavía no sé.
Yo confío en que los antojos de Anita sean panes o cosas así, para poder tener un mini almacén con todo listo, como para no salir a la calle de noche…
Ya sé, ya sé. Es imposible. Probablemente tenga antojos como cualquier otra embarazada: de los más extraños o a las peores horas. Pero ahí estamos, listos a cumplir con lo que quiera.

